UN HOMBRE DECIDIDO A SER RICO



En el principio de la historia del libro Padre Rico Padre Pobre, podemos ver una aparente igualdad:

“El hombre rico todavía no era rico, y el hombre pobre todavía no era pobre”.




Aunque monetariamente hablando, los dos hombres estaban en igualdad de condición, ambos ya habían tomado distintas decisiones que definirían el futuro de ambos:

Uno estaba decidido a ser rico, el otro estaba resignado a ser pobre.

De ahí en más, todos sus pensamientos y acciones, estarían basados en esta elección.

Esta situación no es distinta a la vida de cualquier persona promedio. Consideremos, por ejemplo, un hombre de unos 35 años que se reencuentra con sus ex compañeros de estudio. Si bien todos, al terminar de estudiar, tenían prácticamente la misma preparación académica, algunos pocos de sus ex compañeros lograron o están por lograr una pequeña fortuna mientras que otros apenas pueden pagar sus cuentas.

Nada nos impide tomar esta decisión hoy mismo, ya vemos que no se trata de dinero ni de conocimientos, sino que el paso inicial está en esta decisión. Luego, podemos decidir todo lo demás basados en nuestra elección y adquirir el conocimiento necesario, solo para el objetivo que nos fijamos.

Robert Kiyosaki a sus nueve años tuvo la intuición que esta regla era algo que debía aprender, y dejó de escuchar a la voz que le decía “no puedes, el dinero es malo”, y comenzó a escuchar a la voz que le decía “aprender sobre el dinero es bueno”.

Todo tiene un principio, y si quieres prepararte para ser como el Padre Rico, primero tienes que decidirlo, preguntarte a ti mismo si realmente es lo que quieres lograr, y fijar el objetivo para que las decisiones futuras no contradigan tu elección de vida.

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